Acamos de celebrar un nuevo día del trabajo en el cada vez hay menos manifestaciones reivindicativas por parte de los sindicatos o aunque se convoquen, el número de asistentes es cada vez menor. Cada vez son más los que se toman este día como un festivo en el que disfrutar del tiempo libre, pasar el día con la familia y descansar un poco. Ya quedaron atrás aquellos tiempos en los que las asociaciones de obreros tenían por lo que manifestarse. En España y en el resto del mundo desarrollado, el papel de los sindicatos está pasando a mejor vida y la justificación de su existencia está en muchas ocasiones, justificada para continuar dando trabajo aquellos que viven de ello. Sin olvidar y proteger el derecho que toda persona tiene a un trabajo digno y a una retribución equitativa, donde el empresario debe respetar la justicia social y tratar correctamente a sus empleados. Y donde los que trabajamos por cuenta ajena debemos de esforzarnos por hacer nuestro labor con la mayor perfección y calidad posible. La asociación de trabajadores, una vez que en el mundo desarrollado prácticamente tiene garantizado un estatus justo para los empleados, debieran ahora dedicar sus esfuerzos a otros objetivos que no sea el de horadar el prestigio de la empresa que le da trabajo con aquellos privilegiados que forman parte del comité de empresa.
¿Está ocurriendo lo mismo en China? La respuesta es sí, no hay nada más que ver cómo está evolucionando el pueblo chino para comprender que, aunque todavía a mucha distancia de Occidente, aquellos que consiguen un cierto nivel económico no necesitan seguir protestando…
